martes, 8 de enero de 2013


CONTRACCIÓN MUSCULAR


     Una contracción muscular es un proceso fisiológico desarrollado por los músculos cuando, según la tensión, se estiran o se acortan. Este proceso está controlado por el sistema nervioso central y permite producir fuerza motora.
Gracias a esta fuerza motora, los músculos superiores pueden desplazar el contenido de una cavidad a la que recubren (lo que hacen los músculos lisos), mover el organismo a través del medio o movilizar otros objetos (músculos estriados).
Es posible distinguir entre:
  •     Contracciones voluntarias (controladas por el cerebro). Los músculos estriados se contraen de manera voluntaria a partir de un esfuerzo consciente originado en el cerebro.
  •    Reflejos involuntarios (que dependen de la médula espinal). Las señales cerebrales se dirigen por los nervios hasta la neurona motora que estimula la fibra muscular. Las contracciones musculares involuntarias, por otra parte, se originan en la médula espinal mediante un circuito con la materia gris.

Otra clasificación de las contracciones musculares nos permite referirnos a:
  1.          Contracciones isotónicas (cuando las fibras musculares se contraen y modifican su longitud)
  2.        Contracciones concéntricas (el músculo se acorta y movilizan una parte del cuerpo para superar la resistencia)
  3.          Contracciones isométricas (el músculo permanece estático pero genera tensión), entre otras.




¿ Son iguales todos los músculos ?

Los músculos pueden clasificarse según su forma o según el tipo de fibra que los componen. Atendiendo a su forma, se pueden distinguir los siguientes grupos:
Anchos y planos: son los que tienes en el tórax y en el abdomen. Protegen
los órganos delicados e intervienen en los movimientos de la respiración.

 Largos o fusiformes: forman parte del aparato locomotor (brazos y piernas).


Cortos u orbiculares: son pequeños músculos con funciones particulares (boca, ojos, etc.). Circulares: tienen forma de anillo y cierran diferentes conductos del cuerpo (vejiga de la orina).
El tejido muscular está formado por unos filamentos alargados o fibras, por lo que pueden diferenciarse dos tipos de músculos:


De fibra estriada: Son robustos y potentes, ya que forman parte del aparato locomotor. Son músculos voluntarios, es decir, que puedes contraer mediante una orden del cerebro, excepto el corazón, un músculo involuntario formado por un tipo de fibra estriada especial, el miocardio. De fibra lisa: Están constituidos por células musculares sin estrías.
Su característica principal es que son involuntarios, es decir, que no los puedes contraer a voluntad, por lo que forman parte de numerosos conductos del cuerpo: las paredes del esófago, del estómago y del intestino, las venas y arterias, etc.


Calambres musculares


Calambres musculares

Los calambres musculares se presentan cuando un músculo se tensiona (contrae) sin que uno trate de hacerlo. El músculo se tensiona y no se relaja. Los calambres pueden comprometer todo o parte de uno o más músculos.
Los grupos musculares más comúnmente involucrados son los siguientes: 

  • Parte posterior de la pierna/pantorrilla
  • Parte posterior del muslo (corva)
  • Parte frontal del muslo (cuádriceps)
Los calambres en los pies, las manos, los brazos, el abdomen, y a lo largo de la caja torácica también son muy comunes. 
Los calambres musculares son comunes y se pueden detener estirando el músculo. El músculo afectado por el calambre se puede sentir duro o abultado.
Causas
Los calambres musculares son comunes y con frecuencia se presentan cuando un músculo se sobrecarga o se lesiona. Entrenar cuando usted no ha tomado los líquidos suficientes (está deshidratado) o cuando usted tiene niveles bajos de minerales, como potasio o calcio, también puede hacerlo más propenso a tener un espasmo muscular.
Los calambres musculares pueden ocurrir mientras usted practica tenis o golf, bolos, natación o hace cualquier otro ejercicio.
También pueden ser provocados por:
  • Alcoholismo
  • Hipotiroidismo (tiroides hipoactiva)
  • Insufiencia renal
  • Medicamentos
  • Menstruación
  • Embarazo

Cuidados
Si usted tiene un calambre muscular, suspenda su actividad y trate de hacer estiramiento y masajear el músculo afectado.
El calor relajará el músculo cuando el espasmo empiece, pero el hielo puede servir cuando el dolor haya mejorado.
Si el músculo todavía duele, los antinflamatorios no esteroides pueden ayudar con el dolor. Si los calambres musculares son intensos, su médico puede recetarle otros medicamentos.
La causa más común de calambres musculares durante la actividad deportiva es no tomar suficiente líquido. Con frecuencia, tomar agua los aliviará; sin embargo, el agua sola no siempre ayuda. Las sales efervescentes o las bebidas para deportistas, las cuales también reponen los minerales perdidos, pueden ser útiles.
  • Otras sugerencias para aliviar los calambres musculares:
    • Cambie sus entrenamientos de manera que usted esté ejercitándose dentro de sus capacidades.
    • Tome bastante líquido mientras hace ejercicio y aumente la ingesta de potasio (el jugo de naranja y los bananos son grandes fuentes de este elemento).
    • Haga estiramiento para mejorar la flexibilidad.



Producción de calor mediante la contracción muscular


La producción de calor por parte de los músculos esqueléticos es un mecanismo homeostático para mantener la temperatura corporal normal. De la energía total liberada durante la contracción muscular, sólo una pequeña parte se utiliza para el trabajo mecánico (contracción).
Cerca del 85% se puede liberar como calor, algo de lo cual se utiliza para ayudar a mantener la temperatura corporal normal. El remanente se elimina por la piel y los pulmones; la pérdida de calor excesiva por parte del cuerpo da por resultado una sensación de frío (“calosfrío”), lo cual lleva a un aumento del tono muscular, que puede aumentar el índice de producción de calor varias veces por ciento, así, el “calosfrío” produce calor aumentando la temperatura del cuerpo y regresándola a valores normales.

La producción de calor por parte de los músculos se puede dividir en dos grandes grupos, por un lado el calor inicial, el cual está producido por la contracción y relajación de un músculo; y por otra parte, la recuperación de calor, el cual está producido después de la relajación. El calor inicial es independiente de las concentraciones de oxígeno y se asocia con la degradación de ATP, el calor de recuperación se asocia con el restablecimiento del ATP, incluye la degradación anaeróbica de la glucosa hacia ácido pirúvico, y ácido pirúvico hacia ácido láctico. También incluye la degradación aeróbica de ácido pirúvico a bióxido de carbono y agua, y la conversión aeróbica de ácido láctico a bióxido de carbono y agua.


¿Cuál es el músculo más fuerte?

Existe un músculo o un grupo de músculos que por relación tamaño/fuerza sobresale entre todos los demás destacándose como el más fuerte de todos: la lengua. Este pequeño gran músculo se encuentra dentro de la boca y cumple funciones como la masticación, la deglución, el lenguaje y el sentido del gusto.

El hueso hioides, la musculatura, la mucosa y los corpúsculos gustatorios forman la lengua. Los músculos de la lengua son músculos extrínsecos (formados fuera de la lengua) y músculos intrínsecos (originados dentro de la lengua).

En total la lengua está formada por 9 músculos: el geniogloso, el hiogloso, el estilogloso, el palatogloso, el faringogloso, el amigdalogloso, el lingual superior, el lingual inferior y el transverso.

Está claro que a veces los más pequeños pueden ser los más fuertes.

 

lunes, 7 de enero de 2013

TICS

Los tics son movimientos involuntarios y sin motivo aparente de grupos musculares. Tienen en común que son movimientos convulsivos, inoportunos y excesivos y que el efecto de distracción o el esfuerzo de voluntad disminuyen tal actividad. Los tics se dan con más frecuencia en los niños de entre 8 y 12 años, y son muy raros en niños menores de 6 años. Por lo general los tics desaparecen después de la adolescencia. Podemos encontrar tics de etiología no neurofisiológica, que se generan a partir de movimientos que en un principio se repetían de forma voluntaria y de etiología neurofisiológica, como el síndrome de Tourette.


Existen dos categorías de tics: simples y complejos:
  • Los tics simples son breves movimientos repentinos que involucran un número limitado de grupos de músculos. Estos ocurren de una manera singular o aislada y a menudo se repiten. Algunos de los ejemplos más comunes de tics simples incluyen parpadear, encoger los hombros, fruncir el entrecejo, sacudir la cabeza, y olfatear.
  • Los tics complejos (a veces denominados manierismos) son distintos modos coordinados de movimiento sucesivos involucrando varios grupos musculares. Los tics complejos suelen incluir saltar, olfatear objetos, tocar la nariz, tocar a otras personas, coprolalia, ecolalia, palilalia, ecopraxia, o conducta automutilante.


Síndrome de piernas inquietas

Como bien dice el título de nuestro blog, trata sobre musculo y movimiento. Hoy vamos a hablar de una sindrome relacionado con el movimiento durante el sueño: el síndrome de las piernas inquietas:

El síndrome de piernas inquietas (SPI) consiste en una sensación desagradable con necesidad de mover las piernas, que aparece sólo en reposo y se alivia con el movimiento. Los síntomas son difíciles de describir (tirantez, picor, tensión, inquietud…). El paciente localiza la sensación por debajo de las rodillas y profundo, no en la piel. Suele ser bilateral, y en casos extremos afecta a los brazos. Aumenta a lo largo del día y especialmente por la noche y puede obligar a levantarse de una reunión o a salir de la cama para caminar.
A menudo produce alteración del sueño y se asocia a movimientos periódicos de las piernas durante el sueño (PLMS). 
Los PLMS consisten en sacudidas de las piernas durante el sueño. Suelen asociarse a las piernas inquietas. Como ocurren durante el sueño, habitualmente el paciente no los percibe, por lo que no requieren tratamiento a menos que provoquen el despertar. 
El SPI afecta al 5-15% de la población. Aumenta con la edad y es el doble de frecuente en mujeres (Ekbom 2009).